La hipertensión se cura follando

Dice Luis Inácio Lula da Silva que para prevenir la hipertensión hace falta follar cinco veces al día, como hace él. Años llevaba esperando que un miembro –nunca mejor dicho- de la clase política internacional o nacional o municipal o de la comunidad de vecinos ofreciera a la ciudadanía un discurso bien trazado, exacto, que ataque la raíz del problema y se convierta, cual pato en cisne, en esperanza.
La hipertensión es una de las peores cosas que te puede pasar y follar es una de las mejores. Yo ya me barruntaba que Lula era un gran estadista. Generalmente, cuando un político o dictador o concejal abre la boca es para ofrecer perlas del estilo “hay que apretarse el cinturón ante la caída de los mercados”, “los jubilados deben agarrarse fuerte los machos con la rebaja de las pensiones”, “los parados, lo que tienen que hacer, es trabajar más”, “urge que el pueblo sea consciente de la imposibilidad de continuar con este ritmo de vida propio de un banquero” y en este plan.
El nuevo rojerío, encarnado por Lula más que por nadie, ofrece un atisbo para la esperanza al sufrido y enculado contribuyente: “De ésta sólo salimos follando más”, nos viene a decir con finura y elocuencia el presidente brasileiro.
Por supuesto, los neoliberales, con Esperanza Aguirre al frente, no estarán de acuerdo ni con Lula ni conmigo. Follar no es bueno para los mercados, porque no he conocido a nadie capaz de follar y consumir al mismo tiempo, y los parados ya sabemos que de ésta sólo se sale consumiendo, gastando el dinero que no tenemos, dilapidando en Zara nuestras ganas de vivir desnudos.
Pero las grandes revoluciones nunca han sido entendidas a la primera. Que se lo pregunten a Galileo. Y lo de Lula no se va a entender nada bien en los mercados internacionales, en el Ibex 35 ni en las agencias de rating. No veo yo a MAFO follando cinco veces al día para sacarnos de la crisis, como tampoco lo vi jamás advirtiendo de los agujeros negros que nos iba dejando la banca en nuestro nada sagrado antifonario, cual era su deber.
De aquella falta de polvos vienen estos lodos.
Los que hemos follado alguna vez lo sabemos. Lula lo sabe. El inconsciente colectivo lo sabe. Adán y Eva lo supieron. Casanova lo convirtió en apostolado. Hay que follar. Follar sin parar. Follar sin tregua. Contra la crisis. Contra el odio. Contra la guerra. Contra la mentira, la estulticia y la delación. Contra la delación, felación. Follar. Follar. Follar. Follar.

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